Skip to content

Opinión

Neutralidad en tiempos electorales

Por Daniel Tapia Sánchez
Director General
Compartir
Por Daniel Tapia Sánchez
Director General

En tiempos electorales, las instituciones de asistencia privada y las asociaciones civiles enfrentamos una tentación peligrosa: acercarnos demasiado al poder político con la esperanza de obtener apoyo, recursos, visibilidad o protección. Y aunque pueda parecer una estrategia práctica, históricamente ha sido una de las decisiones más costosas para la credibilidad del sector social.

Hoy más que nunca, en Sinaloa necesitamos entender algo: la asistencia social no puede convertirse en herramienta electoral.

Quienes trabajamos todos los días con personas en situación vulnerable sabemos que el hambre, la pobreza, la enfermedad o la necesidad no tienen partido político. El dolor humano no vota por colores. Por eso resulta profundamente irresponsable permitir que apoyos sociales, despensas, programas, brigadas o acciones comunitarias se utilicen para construir simpatías políticas o favorecer campañas.

Y aquí vale la pena hacer una pausa incómoda: muchas veces no hace falta que exista un acuerdo formal con un partido para caer en esta dinámica. Basta con permitir fotografías oportunistas. Basta con tolerar discursos disfrazados de apoyo. Basta con agradecer públicamente de manera selectiva. Basta con abrir espacios institucionales a actores políticos en momentos electorales. Poco a poco, la línea se cruza.

El problema no es solamente legal o ético. Es mucho más profundo: cuando una organización pierde neutralidad, también pierde confianza. Y una institución sin confianza termina debilitando precisamente a las personas que busca ayudar.

Además, hay algo que debemos reconocer con honestidad: históricamente, la clase política suele acercarse mucho al sector social durante campañas… y alejarse cuando pasan las elecciones. Las promesas abundan. Los compromisos reales, no siempre. Por eso las organizaciones no pueden construir su identidad alrededor de gobiernos, partidos o candidatos. Deben construirla alrededor de su causa.

Mantenernos al margen no significa ser indiferentes a la realidad del estado. Tampoco significa renunciar a exigir políticas públicas, transparencia o mejores condiciones para quienes más lo necesitan. Significa algo mucho más importante: defender la autonomía moral de nuestras instituciones.

Las asociaciones civiles y las instituciones de asistencia privada existen para servir a la sociedad, no para convertirse en extensión de proyectos políticos.

En un contexto tan polarizado y sensible como el que vive Sinaloa, la prudencia institucional no es cobardía; es responsabilidad. Porque cuando una organización social toma partido, inevitablemente excluye a alguien. Y la ayuda social jamás debería condicionarse, percibirse o interpretarse desde una preferencia política.

Ojalá este próximo proceso electoral nos encuentre firmes, prudentes y conscientes del papel que representamos. Que ninguna necesidad humana sea utilizada como propaganda. Que ninguna despensa se convierta en herramienta de presión. Que ninguna organización olvide que su legitimidad depende de mantenerse cerca de la gente y lejos de los intereses electorales.

La credibilidad de una institución tarda años en construirse y minutos en perderse.Y en tiempos como estos, mantenerse neutral también es una forma de servir.

Compartir

Tú puedes apoyar

Más información

contacto@baculiacan.org.mx
667 718 8566

Te recomendamos

También se ayuda desde un escritorio

Por Daniel Tapia Sánchez

Juntos por el hambre… y por una causa que nos une

Por Daniel Tapia Sánchez

Neutralidad en tiempos electorales

Por Daniel Tapia Sánchez

¿Quieres donar, ser voluntario o necesitas información? ¡Contáctanos!

Proporciona tus datos y te contactaremos a la brevedad

¡Muchas gracias por sumarte!

Estás a un paso de, con tu ayuda, hacer la diferencia.